Omar Carreño

Omar Rafael Carreño Rodríguez (Porlamar, 1927 — Caracas, 2013) desarrolló una trayectoria marcada por la experimentación y por una investigación constante sobre el espacio, la percepción y la transformación de la forma.

Durante su formación en Caracas, entre 1948 y 1950, Carreño pasó de una primera etapa figurativa hacia la abstracción. En 1950 viajó a París y participó en el grupo Los Disidentes, vinculado a la renovación radical del arte venezolano.

En París desarrolló desde 1951 sus primeros relieves y polípticos transformables: estructuras articuladas que podían ser manipuladas por el espectador. En 1952 presentó estas investigaciones en la Galerie Arnaud y continuó sus estudios de grabado en la École Supérieure des Beaux-Arts y en la École du Louvre.

Tras regresar a Venezuela en 1955, participó en proyectos de integración de las artes vinculados a la Ciudad Universitaria de Caracas y a la arquitectura de Carlos Raúl Villanueva. Entre 1961 y 1965 atravesó una etapa informalista, antes de volver a profundizar en la geometría, el movimiento, la luz y la participación del espectador.

1927Nacimiento · Porlamar
1950París · Los Disidentes
1951–52Primeros polípticos transformables
1972Venecia · Premio Nacional
París · 1950–1955

La ruptura con la tradición

La estancia parisina fue decisiva. Carreño se incorporó al ambiente de la vanguardia venezolana reunida en torno a Los Disidentes, cuyo manifiesto de 1950 rechazaba el academicismo y defendía una renovación profunda de las artes en Venezuela. Allí entró en contacto con la abstracción geométrica y comenzó a pensar la obra no como superficie fija, sino como estructura susceptible de transformación.

El MoMA conserva Tema tres tiempos n.º 22 (1950), una pieza que documenta ese temprano momento abstracto, y Relief 1 (1952), vinculada a su investigación tridimensional.

Fuentes · MoMA · ICAA / MFAH
Obra transformable

El espectador entra en la obra

Desde 1951 Carreño desarrolló polípticos y relieves cuyas partes podían abrirse, cerrarse o reconfigurarse. La investigación continuó durante décadas y desembocó en obras que incorporaron mecanismos, luz artificial y movimiento. La idea central era que la obra pudiera cambiar mediante la acción del espectador, anticipando una relación más activa entre arte, espacio y percepción.

Esta línea de investigación fue posteriormente uno de los fundamentos del Expansionismo, movimiento que Carreño articuló mediante manifiestos y exposiciones en los años sesenta.

Caracas · 1955 en adelante

Espacio, arquitectura y luz

De regreso en Venezuela, su trabajo se abrió hacia la integración de las artes y la relación entre pintura, arquitectura y espacio público. Participó en proyectos vinculados a la Ciudad Universitaria de Caracas y realizó obras murales y escultóricas. A comienzos de los años sesenta experimentó con el informalismo, pero posteriormente retomó la geometría desde una perspectiva cada vez más dinámica.

En 1966 presentó en Roma el primer Manifiesto Expansionista y en 1967 desarrolló en Caracas nuevas experiencias con cajas luminosas transformables. En 1971, la exposición Imágenes transformables llevó esta investigación a uno de sus momentos culminantes.

Fuente · ArtNexus
1972 · Venecia

Reconocimiento internacional

En 1972 representó a Venezuela en la XXXVI Bienal de Venecia con Mansión-Luz, una instalación transformable en la que la luz, el movimiento y la participación del público formaban parte de la experiencia. Ese mismo año recibió el Premio Nacional de Artes Plásticas, consolidando el reconocimiento institucional de una trayectoria que había sido fundamental para la introducción y desarrollo de la abstracción geométrica en Venezuela.

Últimas décadas

Una investigación prolongada

La trayectoria de Carreño no terminó con el Expansionismo. Continuó trabajando sobre geometría, color, espacio, luz y transformación, revisitando temas anteriores y desarrollando nuevas series. En 1983 el Museo de Bellas Artes de Caracas organizó una exposición antológica de 96 obras, presentada también en Madrid; la retrospectiva fue una ocasión para revisar más de tres décadas de investigación.

Su obra forma hoy parte de importantes colecciones y sigue siendo objeto de estudio y exposiciones. El MoMA, por ejemplo, incorpora dos obras de Carreño a su colección y presentó una de ellas en Sur moderno: Journeys of Abstraction (2019–2020).

Fuentes · MoMA · ICAA / MFAH